10 de abril de 2008
Un militante de un grupo de izquierda que promueve la candidatura presidencial del ex obispo Fernando Lugo fue herido de gravedad y su esposa murió en un ataque a tiros en el nordeste de Paraguay. El ataque, llevado a cabo por dos sicarios que huyeron en una motocicleta, ocurrió el martes a la noche frente a la vivienda de las víctimas, Alfredo Avalos y la brasileña Silvana Rodrígues, en la población de Curuguaty, que queda a 365 kilómetros al nordeste de Asunción.
Rodrígues, de 38 años, recibió dos disparos y murió en el hospital regional de Curuguaty, en el departamento de Canindeyú, en la frontera con Brasil, mientras que Avalos fue trasladado a un centro médico de Asunción con una herida de bala en la cabeza. Avalos es apoderado del Movimiento Popular Tekojojá, uno de los treinta grupos sociales y de izquierda que apoyan al ex obispo, favorito en las encuestas de intención de voto de cara a los comicios presidenciales y legislativas del próximo 20 de abril. Avalos también era locutor en una emisora de radio de Curuguaty.
El presidente de Tekojojá, Aníbal Carrillo, dijo que Avalos había sido amenazado de muerte en los últimos días y responsabilizó del ataque a “la rosca mafiosa que asesina y atemoriza impunemente” en esa región del país. En Canindeyú, donde proliferan las organizaciones que se dedican al cultivo de marihuana, el contrabando y a otras actividades ilegales, “impera el miedo y quienes empiezan a dar la cara están en riesgo ante un Estado que escatima protección a los ciudadanos”, afirmó Carrillo. Este es el segundo ataque contra un militante de Tekojojá después del asesinato, en febrero pasado, del dirigente campesino Geraldino Rotela, de 32 años. Rotela fue asesinado a tiros en un camino vecinal de Yuty, 350 kilómetros al su-deste de Asunción, mientras que su hermano, Emanuel, de 21, resultó herido, en un hecho aún no aclarado por las autoridades.
Por otro lado, el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), de centroderecha y que lidera la coalición opositora que apoya a Lugo, denunció el martes que uno de sus locales fue atacado con piedras y petardos.
Ventaja de Lugo
El optimismo volvió a copar el comando de Fernando Lugo (foto) después de que dos encuestas lo colocaron primero y cómodo. Según las empresas Ati Snead y GEO, el ex obispo está más de diez puntos porcentuales arriba del histórico Partido Colorado y su candidata, Blanca Ovelar, a quienes el general golpista Lino Oviedo ya les estaría pisando los talones. Estas previsiones pusieron en duda el sondeo que, 24 horas antes, había declarado por primera vez en la campaña un empate técnico entre el candidato opositor y el oficialismo. Según la encuesta de Ati Snead, Lugo tiene una intención de voto del 36,8 por ciento, mientras que Ovelar obtendría un 26,4 por ciento. El tercer lugar, dos puntos atrás, lo ocupa Oviedo, quien en las últimas semanas ha mostrado un crecimiento lento pero continuo. El otro sondeo, el de la encuestadora GEO, lo coloca a Lugo cerca del 40 por ciento, un record hasta el momento. Los otros dos candidatos se mantienen más o menos igual. En Paraguay, el sistema electoral no prevé segunda vuelta ni un umbral mínimo, quien saque un voto más que el resto se queda con la presidencia por cinco años. Mientras las cosas pintan bien para Lugo y sus aliados –el tradicional Partido Liberal Radical Auténtico (PRLA) y las organizaciones campesinas–, en el Congreso y las gobernaciones la herencia colorada sigue pesando más. Según un estudio de First Análisis y Estudios publicado en el diario ABC Color, el aceitado aparato del oficialismo se impondría en 11 de los 17 departamentos (provincias) sin problemas. En cambio, el PRLA, único partido opositor con presencia electoral a nivel nacional, sólo parece tener una victoria asegurada en el departamento de Concepción, en el noreste. Los paraguayos acudirán a las urnas el próximo 20 para elegir presidente y vice, gobernadores, 45 senadores, 80 diputados y 18 legisladores para el Parlamento del Mercosur.
Apoyo de Lula para Lugo
03 de abril de 2008. Por Darío Pignotti Desde Brasilia
A menos de tres semanas de las elecciones paraguayas, Fernando Lugo sumó el apoyo de Luiz Inácio Lula da Silva y de su Partido de los Trabajadores (PT). El ex obispo se reunió ayer con el mandatario brasileño durante más de una hora. El encuentro fue visto en Brasilia como un claro gesto político de respaldo al hombre que lidera una alianza multicolor de organizaciones sociales y campesinas en el país vecino. Lula había recibido a sus rivales, la oficialista Blanca Ovelar y el general golpista Lino Oviedo, en diciembre y enero pasado, cuando el clima electoral todavía no levantaba temperatura. Ayer, una encuesta dio por primera vez un empate técnico entre Lugo y la heredera del reinado del Partido Colorado.
Antes de reunirse con Lula, el ex obispo paraguayo hizo una visita, que no habían hecho Ovelar, ni Oviedo. Durante la mañana fue recibido por la dirección del PT y toda su plana mayor. Estuvieron presentes el presidente del partido, Ricardo Berzoini, y el encargado de temas internacionales, Valter Pomar. Hubo abrazos, elogios y mucha camaradería. Más tarde, la fuerza política lo puso en palabras. “El PT siente una expresa simpatía hacia Lugo”, sostuvieron en un comunicado.
Con ese respaldo encima, Lugo salió confiado a conocer a Lula. Llegó al Palacio del Planalto junto a una pequeña delegación y se mostró muy distendido. Como en la Argentina, cuando visitó a la presidenta Cristina Kirchner, no se puso corbata y se desabrochó la camisa.
La reunión fue puertas adentro y, por la sonrisa que mostró el ex obispo después en la conferencia de prensa, le fue muy bien. Lula se habría comprometido a ayudar con el incipiente o casi inexistente proceso de industrialización de Paraguay y a invertir en obras de infraestructura energética.
El líder opositor también contó sin problemas que discutió el contrato de Itaipú, la central hidroeléctrica que comparten Paraguay y Brasil, y el tema más espinoso en la relación bilateral. “Si bien puede haber diferencias, creo que la mejor herramienta para encontrarnos y buscar soluciones es conformar esta mesa de diálogo”, dijo un diplomático Lugo.
El contrato, que vence en 2023, establece que Brasil y Paraguay tienen derecho cada uno al 50 por ciento de los 14 megavatios de capacidad instalada de Itaipú, pero la electricidad que no se utiliza debe ser vendida al otro socio a un precio fijo. Esta última condición es el eje del conflicto. El 90 por ciento de la demanda de electricidad paraguaya se cubre sólo con el 5 por ciento de la producción de la hidroeléctrica. Por ende, Paraguay vende su 45 por ciento a unos 300 millones de dólares anuales. Según la plataforma electoral de Lugo, se debería actualizar el precio de venta de la energía sobrante, lo que podría equivaler a unos 2 mil millones de dólares.
A tal punto el tema fue central en la reunión que Lugo sentó en la mesa al ingeniero Ricardo Canese, su principal asesor en el tema y, según fuentes de su comitiva, su posible canciller. El resto de las sillas las ocuparon el asesor brasileño en temas internacionales Marco Aurelio García y el canciller Celso Amorim. Según explicó Lugo al salir del Planalto, Lula se mostró dispuesto a crear una amplia mesa de diálogo para rediscutir las condiciones del tratado de Itaipú, una promesa que el mandatario brasileño nunca hizo en público todavía.
La renegociación de ese tratado y la de Yacyretá, la hidroeléctrica que comparte con la Argentina, es una de las patas fundamentales de su proyecto político. El ex obispo prometió a lo largo y a lo ancho de todo el territorio paraguayo que usará los millones de dólares extra para reconstruir el sistema de salud y educación nacional.
Pero para no quedar fuera del clima regional, Lugo volvió a destacar su compromiso con la integración latinoamericana y sostuvo que cree firmemente en la coherencia de Lula cuando dice que Brasil no puede crecer a expensas de sus vecinos, una frase que el mandatario suele repetir cuando visita a Uruguay o Paraguay, los dos socios más pequeños del Mercosur.
Fuente:
Página 12




