Bogotá, abril 20 de 2008
Señor
Graciano Da Silva
Director Regional FAO para América Latina y el Caribe.
Señor Da Silva:
La ALIANZA SOCIAL CONTIENTAL (ASC) es la más amplia coalición de movimientos sociales de América que propugna, desde un punto de vista independiente, por el desarrollo equitativo y el bienestar general de nuestras naciones. En esa dirección, es reconocida nuestra oposición a los paradigmas del actual modelo de “libre comercio” por los dañinos efectos que ha tenido sobre centenares de millones de personas que se han visto, merced a dichos postulados, no solamente despojadas de sus medios de vida sino también lanzadas a condiciones infrahumanas de supervivencia, muchas de ellas padeciendo degradantes niveles de indigencia y hambre. Tan penosas circunstancias son más relevantes en los sectores rurales, con mayor gravedad desde México hasta La Patagonia.
Precisamente, los movimientos sociales y rurales de América Latina y el Caribe se reunieron del 10 al 13 de abril en Brasilia, bajo la articulación del CIP (Comité Internacional de Planeación) en Conferencia Especial, para evaluar lo que en términos de Soberanía Alimentaria, distribución de la tierra y las condiciones laborales, tanto para los hombres y mujeres del campo, está sucediendo en el Continente así como la situación de otras comunidades vinculadas a la producción rural y alimenticia como los pescadores e indígenas.
La Declaración expedida por esa Conferencia Especial, que una delegación expuso ante la reunión regional de la FAO llevada a cabo en esa misma ciudad del 15 al 18 de abril, expresó que antes que un progreso en dichas áreas estratégicas para nuestros países se ha dado un franco retroceso en la última década y media. Una inicua concentración de la tierra, mayor dependencia alimenticia y formas de trabajo rural esclavo son constantes en la naciones del Río Grande para abajo. Empezando por México que se ha querido mostrar como modelo de integración, en Nicaragua y Haití donde la mayoría sufre en la miseria, en Colombia donde se ha montado el más regresivo régimen agrario de su historia o en Brasil y Argentina, donde los “agro-negocios” se orientan hacia el lucro exclusivo de inversionistas, de las empresas transnacionales y del capital financiero.
Coinciden ambos eventos con la manifestación cada vez más palpable de una crisis de alimentos en el mundo que está tomando visos de hambruna histórica. La Alianza Social Continental tiene la firme convicción que no es posible enmendar el rumbo si no se hace un viraje completo en las políticas públicas impuestas al agro continental desde hace quince años bajo el esquema neoliberal. Es deplorable que bajo ese marco los alimentos, merced al control que de ellos ya tomaron las grandes economías del mundo, hayan entrado al territorio de las “burbujas especulativas” de las grandes lonjas mundiales exterminando con ello y sin piedad alguna a centenares de millones de seres humanos.
En consecuencia, le solicitamos poner especial atención a las ideas-eje que la citada Declaración consignó y retomar los principios justos por los cuales fue creada la FAO y que hoy parecen haber sido relegados por otros. En ese sentido llamamos la atención sobre el monitoreo que la FAO debe hacer de las políticas sectoriales y de seguridad alimentaria de los países ya que buena parte de la regresión tiene su origen en ellas.
Finalmente, la Alianza Social Continental le manifiesta su discrepancia del enfoque que plantea que la crisis de alimentos que hoy viven varias decenas de países en el mundo sea un problema de “seguridad política”. Antes que eso, es evidente que se trata del fracaso de un modo de organización a la economía global, incluyendo la agricultura, que se puso en vigencia desde la ronda de Uruguay del GATT y en la OMC y que debe ser reversado cuanto antes.
Cordial Saludo,
ENRIQUE DAZA
Secretaría ASC.
c. c. Jacques Diouf, Director general FAO.




