05-05-2008 por ASC noticias
En medio de enfrentamientos callejeros, poca participación y denuncias de fraude, se cumplió la consulta inconstitucional sobre el estatuto autonómico de Santa Cruz, impulsada por la oligarquía crceña y elogiada por la ultra derecha internacional con Estados Unidos a la cabeza. Pese a la millonaria campaña y a la intimidación sobre población que sus promotores ejercieron, la consulta no llegó a ser representativa ni decisoria, pues la abstención, los votos en contra y nulos superarían el 50% del padrón electoral según datos de medios afines a la consulta separatista. Simpatizantes del gobierno y del proceso de cambio social en Bolivia aseguran que la abstención es mucho mayor a la reportada, y rechazan las declaraciones de supuesta victoria de SI por más del 80% que proclama el “Comité Cívico” y que difunden los medios de comunicación privados nacionales e internacionales de manera coordinada.
El presidente Evo Morales calificó como “rotundo fracaso” la consulta ilegal e inconstitucional la cual ningún organismo nacional ni internacional avaló por su evidente falta de legitimidad, y saludó a quienes masivamente se movilizaron en defensa del proceso de cambio en todo el país, especialmente a los habitantes del departamento de Santa Cruz, en donde a su juicio se está gestando “una gran rebelión en contra de grupos que siempre usaron al pueblo en base a recursos económicos”. Las movilizaciones de rechazo a la consulta se dieron en medio de los embates del grupo de ultraderecha de la Unión Juvenil Cruceña, quien actuando como fuerza de choque, desencadenó fuertes enfrentamientos callejeros principalmente en el barrio Plan 3000 de Santa Cruz con un saldo de decenas de heridos y un muerto.
El presidente Morales, en mensaje a la nación boliviana, en forma conciliatoria, convocó a todos los prefectos a trabajar a partir de este lunes por una verdadera autonomía, basada en la nueva constitución política del Estado que será votada en elecciones populares por el pueblo boliviano.
Cabe recordar que la ONU, la OEA, la Unión Europea, el Mercosur, el Grupo de Río, y otras organizaciones internacionales no enviaron observadores a la consulta cruceña organizada al margen de la ley. Así, las garantías de transparencia del pretendido “referendo” quedan desechadas, más aún cuando el proceso no contó con jurados partidarios del “no” en cada una de las mesas de votación, ni un sistema informático oficial validado por la Corte Nacional Electoral (CNE), y en todo momento fue controlado por autoridades electorales autonomistas de facto, administrado por una empresa privada contratada por los autonomistas, vigilado por observadores autonomistas y cubierto por medios de comunicación que llamaron abiertamente a apoyar la autonomía departamental.
En ese escenario, desde ya se prevé el fraude en la consulta, junto a la estrategia mediática de desinformación coordinada a nivel internacional que actualmente está en marcha, para continuar con la desestabilización del proceso boliviano, ante lo cual los movimientos sociales y las fuerzas de izquierda tanto bolivianas como internacionales deben seguir vigilantes y en pié de lucha.




