UE: Los inmigrantes, subespecie humana

Mayo 2008 Ricardo Bajo H.* Las noticias que llegan desde Europa son preocupantes. Huelen a xenofobia y clasismo. Cuando las crisis económicas se profundizan (con los alimentos subiendo, con el petróleo por las nubes, con desempleo, con victoria de partidos de derecha y auge de la ultraderecha…) los que pagan los platos rotos son siempre los mismos: los extranjeros, los inmigrante, los “sin papeles”, los “ilegales”, los indocumentados, los diferentes, los de fuera, “los que no son de acá”, los chivos expiatorios. El recién elegido mandatario italiano, Silvio Berlusconi (dueño también del club de fútbol del Milán y capo televisivo) ha sido el primero en llegar más lejos: los “ilegales” (¿cómo puede ser un hombre o mujer calificado de ilegal?) van a ser declarados criminales. Al parecer, en estos primeros días de junio, la "loca" idea ha sido rechazada. Hasta la próxima, claro. Y los que ayuden o hospeden en sus casas a los “ilegales” también serán culpables de un delito.

Mientras tanto la basura llena las calles de Nápoles dominada por la mafia, en una metáfora digna de una película de Fellini o Rosselini, los maestros del neorrealismo italiano, que si levantaran la cabeza, volverían a morirse al ver a su Italia, la que resistió al fascismo, en manos de Berlusconi y los fachos de la liga lombarda. Pero Italia no es una isla. No se ha vuelto loca ni nostálgica de la era del “Duce”. La Unión Europea prepara la expulsión de ocho millones de inmigrantes sin papeles. Ocho millones de delincuentes, de criminales, en el seno de esa “vieja y podrida prostituta” llamada Europa, como cantaba un legendario grupo punkie.

La “razzia” ha sido llamada Directiva de Retorno y pretende dar más poder a los Estados para repatriar a los “sin papeles”. Europa absorbe cada año entre medio millón y un millón de indocumentados, muchos de ellos compatriotas, “llajtamasis” bolivianos.

La norma prevé fijar hasta seis meses, ampliables a 18 en casos excepcionales, el tiempo máximo de detención de los inmigrantes sin documentos. ¿Habrá suficientes cárceles para tanta piel oscura?

Los aspectos más polémicos de la Directiva de Retorno, son la posibilidad de detención de los menores no acompañados y la prohibición a los expulsados de volver a entrar en la UE durante cinco años. Berlusconi va más lejos y añorando los campos de concentración que los alemanes levantaron en su país ha ha prometido "cerrar las fronteras y construir campos para identificar a los ciudadanos extranjeros sin trabajo que se ven obligados a entrar en la vida de la delincuencia".

Inmigrante, extranjero igual a delincuente. Y mientras tanto, en Bolivia tenemos que oir a los representantes europeos en plaza Murillo, pedir y exigir “seguridad jurídica” ante las nacionalizaciones como las de Entel, por cierto hasta hace poco en manos italianas. ¿Cuándo vamos a exigir nosotros seguridad humana para los nuestros? ¿cuándo la humanidad se preocupará más por el ser humano y menos por el capital? ¿Cuándo vamos a enterrar el colonialismo de una vez por todas?

El proyecto que en breve será aprobado por el Parlamento Europeo precisa que los Estados "sólo podrán mantener detenidas" a las personas sometidas a procesos de retorno cuando "exista riesgo de fuga" o traten de "eludir o entorpecer" su repatriación.

El periodo de detención máximo de seis meses no se podrá ampliar "excepto por un período limitado de otros doce meses", en los casos en los que la operación de retorno se prolongue más "debido a la falta de cooperación del afectado" o a "retrasos en obtener la documentación necesaria por parte de los terceros países". Ello supone que en la práctica el inmigrante puede estar detenido 18 meses. El coordinador de la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos Internos del Parlamento europeo, el conservador Manfred Weber, ha advertido que la directiva sólo puede ser aplicada a los países con los que la UE ha suscrito acuerdos bilaterales de retorno.

Aceptará la Bolivia de Evo semejantes acuerdos indignos para cualquier ser humano? ¿se habla de estas cosas cuando se negocia en el TLC que quiere firmar la derechizada Europa con los países andinos? ¿o sólo se habla de seguridad jurídica y de beneficios empresariales?

El representante de los socialistas en el Parlamento Europeo, Claudio Fava, aseguró que su grupo votaría en contra de la directiva, a la que calificó de
"degeneración jurídica que trataba a los inmigrantes como una subespecie humana".

"Es bastante vergonzoso", ha señalado recientemente un funcionario comunitario español, "que nosotros que hemos sido recibidos con los brazos abiertos en Argentina, México y Venezuela, en momentos muy difíciles de nuestra historia, les demos ahora la espalda". Y sí, vergüenza es lo mínimo que todos podemos sentir. Y bronca. Y rabia, contra la injusticia, la xenofobia, el racismo y el clasismo. Basta ya.

*Ricardo Bajo es Periodista, reside en Bolivia y es Subdirector de la Edición Boliviana de Le Monde Diplomatique