Del 22 al 25 de septiembre pasados, nos reunimos en Foz de Iguazú en un taller de la región del cono sur del grupo de trabajo de agricultura y comercio de la Alianza Social continental.
Estudiamos, analizamos y elaboramos propuestas acerca de la actual crisis económica internacional, las alternativas de salida de la misma, sus impactos en la agricultura familiar y los pueblos originarios, la situación de la Organización Internacional de Comercio OMC, su próxima reunión ministerial en Ginebra, Suiza y sobre las propuestas de integración regional frente a la OMC y los tratados bilaterales de libre comercio.
Participantes:
- delegados de cuatro organizaciones de la Iniciativa Paraguaya de Integración de los Pueblos: Onac, Conamuri, Map y Cnocip;
- de Chile, de las organizaciones Anamuri y Ranquil, de la Vía Campesina, así como del Mucech-Coprofam;
- de Argentina, delegados de Mocase-Vc-Mnci y UTR
- de Brasil, delegados de las organizaciones campesinas Festraf-Cut y Contag-Coprofam y además del grupo de agricultura de la Rebrip.
El evento fue pudo realizarse gracias a la cooperación de Oxfam y contó además con la participación de Owinfs, mediante dos panelistas, Graciela Rodríguez y Karen Lang. O Inesc estuvo presente com o panelista Edelcio Vigna.
Conclusiones
I
La actual crisis económica internacional significó la bancarrota del neoliberalismo como ideología y doctrina. La crisis financiera tuvo su origen en el propio sistema productivo y sus raíces están en el funcionamiento del capitalismo que solamente funciona por el apetito de ganancia.
La salida capitalista a la crisis significa quiebras, desempleo, fortalecimiento de los monopolios, apropiación de los recursos públicos a favor de los más ricos, saqueo de los recursos naturales.
El más grave peligro que enfrentamos es la guerra. La historia nos muestra cómo el capitalismo toma el camino de la guerra para salir de la crisis, destruye físicamente capitales competidores, gana vendiendo armas, negocia con la reconstrucción de lo que las armas destruyeron y acumula mediante el despojo de las riquezas en los países que invade o en donde compra los políticos. Es en ese contexto que rechazamos las bases militares de Estados unidos en nuestro continente, los golpes de estado, la militarización y el armamentismo.
Si queremos defender a los pueblos de las crisis periódicas es necesario sacar del área capitalista los derechos fundamentales: el agua, la vivienda, la salud, la alimentación y el ambiente y luego áreas estratégicas de la economía. Si no se hace así, la lógica del capital se opone siempre a solucionar los problemas vitales de la gente. Por ejemplo, a crisis actual demostró que el mercado es incapaz de dar vivienda a quienes carecen de ella y cómo mientras muchas casas nuevas quedan desocupadas, millones carecen de techo.
La producción campesina e indígena son en sí mismas una salida de la crisis económica, climática y alimentaria y una protección frente a ellas. En tanto la agricultura familiar le dice no al monocultivo y sí al policultivo, a la diversificación, permite proteger el ingreso, el abastecimiento y enfrenta la crisis climática, refresca el planeta.
Tenemos que fomentar las ferias o mercados campesinos y el intercambio popular. Así, en Japón actualmente 17 millones de personas participan del sistema takei (enlace) para asegurarse comida fresca y sana mediante el intercambio y distribución diferente al mercado convencional. Las propias organizaciones indígenas y campesinas pueden certificar la comida sana. Es necesario entonces organizarse para abastecer, tener una organización suficientemente grande y fuerte.
Se impone eliminar las leyes trampa contra la economía campesina que se están aprobando en varios países, así como la tramitología costosa. En los diferentes países se aprueban todo tipo de normas para hacer imposible que los agricultores familiares puedan comercializar sus productos como leche, gallinas, rapadura o frutas. Los tratados de “libre comercio” obligan a vender a intermediarios, generalmente transnacionales que se apoderan de todas las ganancias del intercambio internacional.
La legislación cooperativa está a veces enfocada a asociar a grandes empresarios y deja por fuera a los pequeños productores y trabajadores que son los creadores del cooperativismo. Debe corregirse esa situación
Debemos luchar por una política pública de reconocimiento de la importancia, el aporte y la lógica de la agricultura familiar.
Necesitamos para conseguir estos propósitos de materiales de divulgación y de medios de comunicación. La información es fundamental. Hay que divulgar los análisis, mostrar las numerosas pero desconocidas experiencias exitosas y explicar los errores y cómo pueden corregirse o cómo han sido corregidos. Una experiencia positiva ha sido el establecimiento de radiodifusoras comunitarias, así como la lucha por una adecuada legislación de radiodifusión y por asegurar que sean las organizaciones sociales populares las que se beneficien de esta legislación. Tenemos también que esforzarnos por aprovechar internet y por adelantar programas de educación e información popular
II
La alimentación es un derecho de todos.
Frente al intento de reactivar la Ronda de Doha y para defender los derechos de los agricultores familiares y los pueblos originarios, nos unimos a la movilización mundial del próximo 28 de noviembre contra la OMC y reclamamos nuevamente que la OMC saque sus manos de la agricultura y la alimentación.
Antes, celebraremos el 16 de octubre el día de la soberanía alimentaria y la jornada internacional denunciando a la Monsanto.
Aprobamos participar en Belem de Pará, el próximo Foro de Reforma Agraria y Justicia en el Campo y Soberanía Ambiental, del 8 al 11 de noviembre, organizado por Festraf, Contag, Map y Mst – alimentación como derecho de todos
Adelantaremos una campaña para divulgar la realidad de Chile en lo que tiene que ver con el contenido y efecto de los tratados bilaterales de libre comercio y en cuanto a la privatización del agua realizada por Pinochet y aun no revertida.
Rechazamos la privatización de las aguas, en especial en los Andes, Amazonia y el Acuífero Guaraní, así como la apropiación de las aguas por transnacionales (como Coca Cola Paraguay).
Fomentamos el uso de las semillas nativas. Rechazamos las patentes de semillas y de seres vivos. Denunciamos los agrotóxicos como el glifosato y nos proponemos divulgar las investigaciones realizadas en Estados Unidos, Canada, Colombia, Ecuador, Argentina y otros países, las cuales demuestran el daño a la salud humana, a la fauna, flora y microflora.
Vamos a seguir denunciando y a detener el exterminio de comunidades y pueblos, afectados por la violencia, por el daño ambiental y la contaminación. Es necesario exigir que se frenen estos abusos y conseguir la participación efectiva de las organizaciones campesinas e indígenas en el control.
III
Impulsamos la integración como política de los pueblos: con nuestra lucha consciente podríamos fortalecer la propuesta social dentro del Mercosur, e impulsar un comercio de los pueblos. Debemos posicionarnos dentro del Mercosur, para que el Mercosur responda a los sectores sociales populares y para que en el mismo sentido actúe en conjunto con el Alba.
Foz de Iguazú, 25 de septiembre de 2009



