LA TASA ROBIN HOOD

Escrito por Alexandre Praça, CSA
18/06/10
El movimiento sindical global encontró la manera de cobrar la cuenta de la crisis al sector financiero

Desde el principio de la crisis financiera en 2008, el movimiento sindical internacional adoptó con entusiasmo el lema “no vamos a pagar por la crisis”. A nivel global también creció el sentimiento de que los bancos e instituciones financieras deberían pagar por el desastre causado. Pero en la práctica ¿cómo se podría concretamente presentar la cuenta a los dueños del casino?

La Global Unions – organización que congrega a la Confederación Sindical Internacional y a las Federaciones Sindicales Internaciones - dio la respuesta: un Impuesto a las Transacciones Financieras (FTT). La idea es sencilla. Una tasa mínima de 0,05%, aplicado de manera uniforme en todos los países del G20, podría generar 690.000 millones de dólares por año, o aproximadamente el 1,4% del PBI mundial.

Toda esa plata podría pagar no solamente el desfalco dejado por los bancos en las cuentas publicas de los países, como contribuir con el desarrollo de los países más pobres. La idea ganó impulso con el apoyo de movimientos sociales, redes y sindicatos en todo el mundo. Hasta mismo grandes defensores del liberalismo, como George Soros y Warren Buffet, tuvieron que admitir la genialidad del concepto.

Con tanto consenso, los líderes del G20 no pudieron ignorar el llamado en su ultimo encuentro, realizado en Pittsburgh. En su declaración final, se encargó al Fondo Monetario Internacional la misión de preparar un informe sobre las opciones para que el sector financiero pueda pagar las intervenciones realizadas por los gobiernos después de la crisis.

En los Estados Unidos, el impuesto se volvió una demanda central de la AFL-CIO. En abril pasado, la central organizó una marcha pasando por dentro del corazón del casino financiero: Wall Street. Más de 15 mil personas - algo raro para los patrones de protestas en Nueva York - demandaron que los banqueros arreglasen el desorden que causaron.

“Nosotros apoyamos a la FTT porque empuja los mercados de capital e inversiones privadas hacia inversiones de verdad, lejos de la especulación”, explicó a la CSA, Damon Silvers, director de políticas de la AFL-CIO. El abogado fue el líder del equipo legal de la central en los procesos de trabajadores contra la Enron (responsable por la mayor fraude de la historia corporativa).

En los Estados Unidos, el movimiento por la FTT ha crecido continuamente y también ganó el apoyo de movimientos sociales, organizaciones comunitarias y ONGs. “Creo que o publico es escéptico sobre impuestos cuyos propósitos no entienden. Pero ellos defienden fuertemente que el sector financiero debe pagar el precio”, comenta Silvers.

En Inglaterra también fue creada una campaña inspirada en el héroe que roba de los ricos y regala a los pobres. “Desde que empezamos en febrero, la Campaña Robin Hood ha crecido mucho y los sindicatos han tenido un rol muy activo”, comento David Hillman, coordinador de la iniciativa. “El sector financiero gana 26 veces más que los otros sectores de la economía. Después de la crisis, la gente ya no cree que es aceptable. Por eso tenemos una oportunidad importante de divulgar ese mensaje para que el pueblo haga presión sobre los políticos”.

Además de Robin Hood, Hillman sigue el ideal de justicia del líder hindú Gandhi, para responder a los que creen que el impuesto no pasa de una utopia. “Hay una frase muy famosa de Gandhi sobre campañas. Él dice, primero ellos ríen de ti, después ellos te rechazan, después ellos luchan contra ti y después tu ganas”.