La Ronda de Guayaquil: Todo a cambio del ATPDEA

Martes 2 de noviembre de 2004 por Alianza Social Continental
Los gobiernos andinos fueron presionados, no hay definiciones en las mesas y todo depende de la voluntad política de los gobiernos. Se acerca la hora de las definiciones y en el último minuto los andinos se transarán por mantener las preferencias del ATPDEA y firmar algo parecido a lo que ya firmaron Chile y Centroamérica.
En vísperas de la cita de Guayaquil el ambiente andino estaba caldeado. Perú había solucionado tres de los ocho conflictos que tenía con empresas norteamericanas 3M, Northrop Grumman y Big 3 Marine, pero faltan por resolver los casos de Arcadis, Le Torneau, Luz del Sur, Engelhard y Priceton Dover; el presidente Toledo registraba una popularidad de 11,8 por ciento en Lima, la ciudad más grande del país; Álvaro Uribe, presidente de Colombia, en su visita a Perú, afirmó que el TLC no podía ser bloqueado por fundamentalistas de izquierda; mientras en la ceremonia de instalación de la Ronda, Lucio Gutiérrez, quien apenas obtuvo el cinco por ciento de los votos en las elecciones realizadas la semana anterior, dijo que había que suscribir el tratado y que la alternativa era sí o sí, ahora Gutiérrez está amenazado por la oposición de hacerle un juicio político por corrupción; las divisiones en su interior han limitado su capacidad de decisión y en buena parte lo sostiene su relación con Estados Unidos. Al mismo tiempo recibe la presión norteamericana para que resuelva litigios pendientes con varias multinacionales
Durante los días anteriores a la cita, en Colombia un millón de personas hicieron manifestaciones contra el TLC y los indígenas, camioneros y arroceros hicieron fuertes movilizaciones. En Ecuador se lanzó una campaña promovida por 120 organizaciones para exigir una consulta popular antes de la ratificación del tratado y en Perú la oposición comenzó a recoger firmas para que el parlamento estudie una ley que establezca un marco para las negociaciones de tratados internacionales.
La ministra de Comercio exterior de Ecuador, Ivonne Baki, tuvo que hacer la preparación para la ronda de negociaciones por fuera de su oficina ya que una huelga de los empleados del ministerio de agricultura le impidió el acceso a la misma.
Faltando dos rondas para culminar las negociaciones del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, en Guayaquil la estrategia andina fue nuevamente supeditarse a las definiciones de Estados Unidos en materia de temas y ritmos de negociación. Al iniciarse las negociaciones, en Cartagena, los voceros andinos habían anunciado que se abordarían primero los temas difíciles para no tener que resolverlos al final bajo la presión del tiempo, pero por decisión norteamericana los temas llamados difíciles han quedado para el final.
En propiedad intelectual y agro no hubo ninguna definición en Guayaquil y mientras en la primera se sigue examinando el texto que Estados Unidos presentó al comienzo de las negociaciones, los norteamericanos declararon que este tema lo dejarán para la última ronda, lo cual fue calificado por Germán Holguín de Misión Salud como una forma indebida de presionar. En el tema agrícola las ofertas “mejoradas” de Estados Unidos resultaron nuevamente conservadoras a juicio de los empresarios colombianos. Desde hace varias rondas se ha anunciado que los países andinos están esperando para la siguiente una oferta mejorada de Estados Unidos en materia de acceso a mercados y esa oferta nada que llega y la que se presentó en vísperas de Guayaquil no se acerca a lo que los andinos ya tenían con el ATPDEA.
El piso y el techo
En Puerto Rico, Regina Vargo había anunciado que se obtendría al menos el ATPDEA y en Guayaquil anunció que al final habría un ATPDEA plus, pero la evolución de sus ofertas concretas en la mesa de negociaciones muestra que lo dará a cuenta gotas a medida que los andinos hagan una concesión tras otra.
El reporte inicial de la ronda de Guayaquil es bastante magro; el negociador ecuatoriano lo refleja al manifestar su preocupación por “no ver en la oferta estadounidense la consolidación de las preferencias del ATPDEA”. La señora Vargo dijo claramente que se “tendrán en cuenta” las preferencias existentes no que ellas son un piso y añadió que Estados Unidos tiene intereses ofensivos en cereales y granos.
Desde la ronda de Puerto Rico, e incluso antes, el asunto estaba claro. Colombia aspira a “casi todo el ATPDEA” y EEUU al final lo concederá pero no será el punto de arranque de las negociaciones, sino la meta de las mismas; para lograrlo Colombia debe vaciarse los bolsillos y aceptar todas las exigencias norteamericanas. Las mismas declaraciones de Hernando José Gómez demuestran que las negociaciones son un lento acercamiento al ATPDEA, sus deseos son que “ojalá en Tucson ya podamos ver todo el ATPDEA consolidado”.
El termómetro de los negociadores colombianos para ver el progreso en las negociaciones es el grado de acercamiento al ATPDEA. La posición de Estados Unidos es obligar a los países andinos a aceptar todos los demás temas y al final concederlo. No habrá en la mesa de negociaciones algo así como: ya obtuvimos el ATPDEA ahora pasemos a los demás puntos. Más bien la figura será: recibimos al ATPDEA como premio por nuestras concesiones.
La afirmación hecha por el ministro Botero de que Colombia ya tenía los derechos adquiridos del ATPDEA está desmentida por el desenvolvimiento concreto de las negociaciones y oculta la sustancia de las mismas y es que los países andinos están siendo obligados a hacer concesiones en asuntos fundamentales como biodiversidad, acceso a medicamentos, inversión, compras estatales y tratamiento a productos sensibles. La afirmación de Botero de “A nombre del gobierno quiero decir de la manera más contundente que bajo ninguna circunstancia estamos dispuestos a pagar por aquello que el pueblo colombiano ha pagado tan duramente” no deja de ser retórica pues la evidencia de las negociaciones es que Colombia está pagando poco a poco en la mesa un nuevo precio y lo pagará al final de todo. Por esa razón la señora Vargo afirmó que también Estados Unidos está cambiando el carácter unilateral de la relación y dejó entrever que no basta el combate que hace Colombia a los cultivos ilícitos, sino que “Los países andinos tendrán que mejorar su oferta hacia nosotros, para que nos ofrezcan un acceso a los mercados que sea comercialmente significativo” Las afirmaciones del ministro Botero en el sentido de que sin ATPDEA no habrá TLC son apenas un lugar común y no aclaran el panorama. La verdad es que Colombia se conformará con el ATPDEA y Estados Unidos no. Estas preferencias serán incluidas pero Estados Unidos cobrará caro por ellas. La realidad de la negociación es que el ATPDEA no es el piso. EEUU ofreció como zanahoria un ATPDEA plus y todos quedaron felices, especialmente el ministro Botero de Colombia, quien se mostró satisfecho con las declaraciones estadounidenses, excusó la posición de Estados Unidos señalando que ellos tienen la voluntad política, pero ella todavía no se trasluce en la mesa de negociaciones, ya están por terminar las negociaciones y todavía Estados Unidos no lo ha ofrecido en las mesas. Cuando refiriéndose al Ecuador la señora Vargo fue interrogada sobre si el ATPDEA constituía un punto de partida para las negociaciones, señaló que “No, en el sentido de que en la oferta inicial se incluyan todos los beneficios” y añadió que al final deberá haber un paquete que esté bien para ambas partes. La ovación que recibió la señora Vargo cuando hizo el anuncio en la rueda de prensa final muestra el tamaño del engaño. El director de la Sociedad Nacional de Industrias del Perú lo destapó cuando dijo que “EEUU no ha respetado el ofrecimiento inicial y verbal de la primera ronda de mantener el ATPDEA como piso de las negociaciones”.
No habrá tratamiento especial
Colombia exhibió lo que en palabras de Hernando José Gómez constituye la artillería pesada, esto es la afirmación de que había que dar oportunidad a la agricultura comercial para desplazar los cultivos ilícitos. Ese argumento implica que se debía dar un tratamiento especial a Colombia por su lucha contra tales cultivos. Ya en ocasiones anteriores la señora Vargo se había referido a esto, como cuando afirmó que todos los países se consideraban especiales pero que no había ninguna razón para considerar que los problemas de Colombia eran más graves que los de otro país. Ahora la Vargo respondió que eso habría que mirarlo producto por producto y aunque se declaró “muy impresionada” por una presentación que hizo Colombia sobre el nexo entre la producción agrícola y los cultivos ilícitos, pero al final de la misma señaló que los productos importantes para Colombia eran el café el banano y las flores. Esta “comprensión” de la señora Vargo no tuvo ninguna implicación en las ofertas concretas que realizó la delegación norteamericana que desde el comienzo de las negociaciones ha planteado que en el TLC se trata de concesiones reciprocas y no de un trato preferencial y diferenciado, que tenga en cuenta la debilidad y particularidades de los países andinos, el sentido del ATPDEA como contraprestación a la lucha andina contra el tráfico ilícito se perdió y no está en la mesa de negociaciones.
Un bilateral con arquitectura de ALCA
Los estadounidenses al comienzo de la ronda plantearon que el acuerdo debía ser multilateral y no entre bloques. Esto causó desconcierto entre los andinos pues no tenían una posición unificada al respecto. El problema radica en que si se define que sea multilateral se dará un puntillazo final a las normas de la CAN ya que el comercio entre los andinos será regido por el TLC y no por los acuerdos andinos, por otra parte, ya se ha avanzado bastante en la adecuación de la CAN al TLC y las negociaciones bilaterales que se realizan en cada ronda muestran que cada país busca por aparte definiciones en todos los temas de acceso a mercados. Cuando ya van cinco rondas con una supuesta negociación en bloque, esta propuesta norteamericana, revela la forma como esa potencia manipula e impone sus criterios ya que nunca ha habido dentro de las negociaciones del TLC negociaciones comerciales de los andinos entre si.
Estados Unidos captura rehenes
No hubo concesiones de Estados Unidos en materia de mecanismos de compensación para los productos que están amenazados, los mecanismos de “acceso real” serán remitidos a comisiones que los estudien posteriormente y las barreras fito y zoosanitarias son consideradas por Estados Unidos asuntos de salud pública. A pesar de lo que el ministro de agricultura de Colombia afirmó, las franjas de precios se están esfumando de las negociaciones y mientras el jefe del tema agrícola de Colombia señaló que sería difícil mantenerlas hasta el final de la negociación, Hernando José Gómez señaló que algunos productos no la necesitarían y que hay mecanismos alternativos de protección, que Colombia no ha diseñado. Ya Uribe Vélez había afirmado que se negociaría producto por producto y desde hace meses en la página web del ministerio de comercio está planteado que uno de los requisitos para suscribir un TLC con Estados Unidos es la eliminación de las franjas.
Los empresarios de varios países han señalado con claridad el hecho de que los estadounidenses tienen como rehenes a los productos claves de la región como los espárragos y los textiles de Perú, las flores de Colombia y Ecuador, el atún y los camarones de Ecuador y no los van a liberar a menos que los andinos paguen un alto rescate y los utilizan para obtener concesiones en todos los temas. Lo pagarán en la última ronda y lo considerarán una victoria así tengan que sacrificar la economía y la soberanía de los países para lograrlo.
Nuevas concesiones andinas
Sin embargo para decir algo a la opinión pública los negociadores andinos anunciaron avances en las reglas para resolver controversias, la aceptación de la garantía exigida por Estados Unidos de que el organismo regulador de las telecomunicaciones fuera más independiente a cambio de no exigir la privatización de las telecomunicaciones y la aceptación de Estados Unidos de que las casas bancarias extranjeras deben abrir por lo menos una sucursal que cuente con capital propio para poder operar, pero esto significa una concesión de Colombia, pues antes debían conformar una sociedad anónima y conformar una junta directiva con personal nacional y ahora nó y se puede manejar a través de juntas directivas que operen en el exterior. Colombia también aceptó hacer la apertura del mercado de seguros, a excepción de los seguros obligatorios o aquellos que tengan que ver son la seguridad social y el sector público que solo operarán con empresas aseguradoras establecidas en Colombia. En cooperación, mientras que Estados Unidos plantea que se acuda a los organismos multilaterales, los andinos piden fondos no reembolsables y esta será uno de los asuntos que se definirán en la última ronda, de tal forma que los andinos quieren que E.E.U.U pague un precio por la liberalización y esa potencia seguramente lo pagará pero al más bajo posible y además anunció su intención de excluir de las negociaciones el tema de transferencia de tecnología.
En propiedad intelectual el interés norteamericano de conocer las opiniones de los andinos en materia de biodiversidad fue calificado por Hernando José Gómez como un gran avance, y la estrategia norteamericana que finalmente se impondrá, es firmar en esta materia lo mismo que se acordó en el Cafta y en el TLC con Chile.
El miércoles 27 se reportó que la mesa de compras estatales no avanzó nada, pues se mantiene la exigencia norteamericana de que los montos para que se aplique esta reglamentación sean los mismos, osea US$58.500 para bienes y US$6,75 millones para construcciones, mientras que los andinos insisten en 175.000 dólares para bienes y piden tratamiento diferencial y EEUU mantiene excluida a las fuerzas militares de las compras estatales.
En la mesa laboral, se abordaron asuntos secundarios y procedimentales (cooperación y consejo de consultorías laborales), pero se obligó a Ecuador a modificar su legislación, nombrar más inspectores y los empresarios de ese país propusieron como agenda interna la flexibilización laboral.
Estados Unidos exigió que la deuda externa fuera tratada como inversión, o sea que las controversias a cerca de la misma se resuelvan en los tribunales establecidos en el TLC. También plantea que se considere expropiación cualquier cambio en las normas tributarias que afecten las ganancias de una multinacional.
La oferta estadounidense de apertura en bienes industriales hace que el 95 por ciento de los productos industriales quedarían con arancel cero en un plazo máximo de 5 años, pero la única sesión de la mesa de salvaguardias finalizó con un rotundo rechazo a la creación de una salvaguardia cuando las importaciones de bienes industriales crezcan más del 7 por ciento, Estados Unidos plantea que al final del periodo de desgravación de 10 años también termine la salvaguardia y señaló que una propuesta de este tipo debía enviarse a su congreso con 180 días de anticipación.
A medida que se aproxima el final de las negociaciones las contradicciones internas de quienes están negociando crecen, nuevos sectores se percatan de la amenaza del TLC y se hace evidente que por encima de los intereses nacionales, prevalece la decisión política de los gobiernos de sacrificar los países.
Bogotá, noviembre 2 de 2004
Red Colombiana de Acción frente al Libre Comercio y el ALCA, Recalca
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