Finalizó en Bogota ronda de negociaciones de TLC entre Colombia y la AELC

Por ASC noticias06-04-2008
El Gobierno colombiano pretende cerrar lo antes posible la negociación del TLC con la Asociación Europea de Libre Comercio (AELC o EFTA, por sus siglas en inglés). Si todo sale como lo espera, las 15 mesas de la negociación se estarían cerrando antes de finalizar el primer semestre de 2008. Por su parte, los críticos señalan que el objetivo del TLC es el de incrementar las ganancias de las trasnacionales de los países de la AELC y restringir las funciones del Estado colombiano.

Finalizó este domingo 6 de abril en Bogota otra ronda más de negociaciones para la firma de un TLC entre Colombia y los países que conforman la AELC (Noruega, Suiza, Islandia y Liechtenstein). Como era de esperarse, los principales intereses de parte de los países europeos se centraron en los temas de acceso a Mercados, Propiedad Intelectual, Servicios e Inversiones. A partir de información de prensa, se supo que en materia agropecuaria los europeos exigieron dejar por fuera de las negociaciones al Sistema General de Preferencias (SGP), que Colombia emplea en el comercio con Europa, y que permite a un elevado número de productos colombianos entrar sin pagar aranceles o con tarifas reducidas. Lo anterior significaría que los beneficios arancelarios que Colombia obtendría serían menores a los de antes de comenzar estas negociaciones.

En el tema de propiedad intelectual La AELC continuó con fuertes pretensiones, pues exige compensaciones por demoras en el otorgamiento de patentes de productos farmacéuticos y protección a los llamados datos de prueba para demorar el ingreso al mercado de medicamentos genéricos.

En cuanto a bienes industriales, según lo manifestó el jefe negociador colombiano Ricardo Duarte, Colombia otorgará el ingreso libre de arancel al país de un 80% de la oferta exportable de la AELC, consistente principalmente en bienes manufacturados y maquinaria industrial. Por su parte Colombia tendría acceso en un 100% de su oferta exportable, consistente en lo esencial en materias primas y comestibles. En lo referente a Servicios, el esquema de negociación adoptado ha consistido en regirse por las disposiciones del Acuerdo General sobre Comercio de Servicios (AGCS), que rige el comercio multilateral de servicios y del cual son Miembros tanto Colombia como los países de la AELC.

Según los críticos del tratado, el balance que dejan las negociaciones del TLC con la AELC es bastante negativo para los intereses del país. Para la Red Colombiana de Acción frente al Libre Comercio -RECALCA, "este TLC muestra que las relaciones comerciales con la AELC son la continuación del mismo esquema de comercio colonial a que ha estado sometida nuestra nación". "En su miope visión sobre lo que debería ser el desarrollo de una nación y la necesidad de promover la industrialización, el gobierno nacional se limita a buscar acceso a las mismas exportaciones de hace más de un siglo y a justificar el atraso del país para inundarlo con importaciones de bienes manufacturados y maquinarias" declararon voceros de la organización.

Argumentan también que la retórica del gobierno sobre las bondades del TLC con la AELC, ocultan el interés de los países europeos por expandir y diversificar su inversión en Colombia, que para el año 2006 fue de 547 millones de dólares, siendo protagonistas compañías como Nestlé, UBS, Roche, y la trasnacional minera Glencore.

En cuanto a derechos de propiedad intelectual sobre medicamentos, señalan que en este TLC, la AELC exige incluir disposiciones inclusive ya eliminadas por los demócratas en el TLC con Estados Unidos, además de patentes sobre plantas y animales. Así mismo, denuncian que al ser Suiza y Liechtenstein paraísos fiscales consagrados, en el capítulo de servicios exigirán la liberalización total del sector financiero, especialmente para mejorar el acceso al sector bancario y de seguros de sus compañías, así como para deshacerse de las regulaciones estatales aplicadas al sector.

Para RECALCA, la alternativa al modelo económico de los TLC, pasa por el fortalecimiento de la economía interna de los países latinoamericanos, y la articulación a procesos de integración alternativos incluyentes que tengan como prioridad el bienestar de la población.

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