Fracasa maniobra de Bush y Uribe

RECALCA, Bogotá, abril 9 de 2008
El presidente con menos legitimidad en la historia reciente de los Estados Unidos cumplió sus advertencias de presentar el TLC al congreso de su país, desconociendo la voluntad de la mayoría de esta institución y de las principales organizaciones sociales y de trabajadores estadounidenses.

Bush, como es su costumbre, hizo caso omiso a las declaraciones de los candidatos Obama y Clinton, de la presidenta del Congreso Nancy Pelosi y del líder de las mayorías demócratas Harry Reid, quienes insistieron en su crítica a que el Congreso aprobara un TLC firmado con un gobierno responsable de la violación de los derechos humanos, de los derechos de los trabajadores y con un importante número de sus principales aliados y funcionarios cercanos en la cárcel o investigados por sus relaciones con los grupos de narcotraficantes y terroristas paramilitares.

La insistencia de Bush en introducir la discusión del TLC, en medio de una campaña electoral, tiene como propósito forzar a los demócratas a tomar definiciones sobre la esencia misma de la política comercial de ese país. Además es un importante respaldo a Uribe, quien ha sido el principal defensor de la conducta guerrerista y criminal de Bush a escala mundial, lo que le ha valido el rechazo de amplios sectores de la población de EEUU y de la comunidad internacional.

En Colombia, mientras la popularidad de Uribe ´crece como palma´, manipulando los medios y engañando a la población, a nivel mundial su prestigio ´cae como coco´. Su política de seguridad democrática le ha provocado el más profundo aislamiento internacional, el cual repercute negativamente en el ámbito económico de la Nación y que se siente con fuerza en los bolsillos de los colombianos.

La discusión en el congreso de EE.UU llega -además- en medio de la más profunda crisis de este país. Crisis económica, social, energética, financiera y militar, de la que pretenden salir exprimiendo hasta la última gota de sus subordinados, entre ellos su cabeza de playa Colombia. Detrás de la presión por aprobar este TLC está la mano de las trasnacionales estadounidenses por apoderarse de nuestros mercado interno y recursos naturales. Los líderes demócratas congelaron en forma indefinida la decisión de votar sobre un TLC que perjudicará a ambos pueblos, impondrá la agenda comercial republicana y de las trasnacionales y está siendo tramitado por gobiernos ampliamente cuestionados por la comunidad internacional. Por lo pronto, los demócratas cumplieron con interponer el ´corto circuito´, que consiste en romper la metodología del Fast Track de debatir el TLC en un plazo máximo de 90 días, para -en cambio- tomarse el tiempo que sea necesario. Esta es una respuesta al desafío planteado por Bush.

Llamamos al pueblo colombiano, a todas sus organizaciones y líderes democráticos para redoblar los esfuerzos y fortalecer la resistencia en contra el TLC y contra todos los frutos del binomio Bush - Uribe, que deteriorarán la producción nacional, la vida del pueblo y la soberanía.

Desarrollado con el apoyo de Entremedios Comunicación Digital