UNASUR DEBE SERVIR PARA FORTALECER INTEGRACIÓN

DECLARACIÓN: Suramérica está dividida como resultado de las pretensiones económicas, políticas y militares del imperio estadounidense y de las trasnacionales de las principales potencias. Esta situación ha profundizado los conflictos entre nuestros países, por las diferencias entre gobiernos alineados con los dictámenes de Washington y aquellos con proyectos nacionalistas que buscan derrotar al neoliberalismo. Estados Unidos, con el apoyo incondicional de los gobiernos de Álvaro Uribe y Alan García, ha impulsado una estrategia divisionista que amenaza con el fraccionamiento de naciones y la desintegración de los procesos unitarios que se han construido y fortalecido por décadas. En este difícil contexto político, los pueblos suramericanos esperamos que la propuesta de UNASUR fortalezca la integración en beneficio de las comunidades y no esté orientada a promover el modelo exportador de materias primas y productos básicos, la extracción de recursos naturales, la promoción de los agrocombustibles y el modelo energético no sustentable, que mantienen en el atraso, la miseria y el hambre a millones de habitantes. En la declaración constitutiva hay significativos avances que se reflejan en la reivindicación del multilateralismo, la preservación y defensa de la soberanía nacional, la integración en todos los niveles, el bienestar de los pueblos, la reducción de las asimetrías y la vigencia de la democracia, así como una agenda social que busca la superación de los desequilibrios, la ciudadanía suramericana y el reconocimiento de la diversidad étnica y cultural. No obstante, deja sin resolver palpitantes problemas sobre la forma como los diferentes mecanismos de integración subregionales serán incorporados al proceso. El Tratado Constitutivo, firmado en Brasil el 23 de mayo de 2008, prevé la adhesión al mismo según el ritmo y la realidad de cada país y al mismo tiempo propone una participación consensuada en los escenarios internacionales, la cual será muy difícil dados los diversos enfoques. Ésta habla de la erradicación de la pobreza, la defensa de la biodiversidad, la integración y la cooperación, pero lo que hacen a diario los gobiernos neoliberales del Continente es todo lo contrario ¿Cómo puede haber unidad suramericana de esta forma? Las organizaciones sociales vemos en UNASUR una posibilidad de crear un espacio autónomo, con participación de la sociedad y que sirva para afrontar los problemas reales de nuestros pueblos. Sin embargo, es preocupante que este proceso se viene adelantando a espaldas de los mismos -que son el objetivo central del proyecto- sin información, consultas y ninguna participación; sin respuestas a la exigencia de replantear el modelo neoliberal que muchos gobiernos promueven, sin establecer prioridades en los acuerdos de tal manera que se de énfasis a los compromisos en materia de derechos humanos y sin establecer mecanismos que impidan la continuación de una injusta participación de Suramérica en la división internacional del trabajo. Las organizaciones sociales y los movimientos populares suramericanos demandamos un espacio real de decisión en el diseño e implementación de UNASUR. Al tiempo que vemos una oportunidad de ensayar mecanismos alternativos de integración, llamamos a los pueblos del Continente a luchar por los cambios estructurales que se requieren para lograr el desarrollo. ALIANZA SOCIAL CONTINENTAL 28 de Mayo de 2008

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