Agosto 2013
Estimados Ministros de Comercio:
Las organizaciones de la sociedad civil abajo firmantes, en nombre de cientos de millones de nuestros miembros en todo el mundo, les escribimos para expresarles nuestra firme oposición a las negociaciones por un acuerdo plurilateral de gran alcance sobre el Comercio Internacional de Servicios (TISA, por su sigla en inglés)).
A aquellos países del llamado bloque de "Auténticos Buenos Amigos" (RGF, por su sigla en inglés) [de los servicios] que están participando en las negociaciones –Australia, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Hong Kong, Islandia, Israel, Japón, México, Nueva Zelanda, Noruega, Panamá, Paquistán, Perú, Corea del Sur, Suiza, Taiwán, Turquía, Estados Unidos y los 28 Estados miembro de la Unión Europea, les solicitamos que abandonen las negociaciones
Aquellos países que no están participando ahora en las conversaciones, les solicitamos que expresen su rechazo enérgico a las negociaciones y que prometan nunca sumarse a ningún posible TISA en el futuro.
Las negociaciones del TISA siguen en buena medida la estrategia empresarial de utilizar los acuerdos “comerciales” para atar a los países a la liberalización y desregulación extremas con el propósito de garantizar mayores ganancias a las empresas a expensas de los trabajadores, los agricultores, los consumidores y el medioambiente. El acuerdo que se propone es el resultado directo del trabajo sistemático de incidencia de las empresas transnacionales de los sectores bancario, energético, de seguros, telecomunicaciones, transporte, agua y otros servicios, a través de grupos de presión y cabildeo tales como la Coalición de Industrias de Servicios de Estados Unidos (USCSI, por su sigla en inglés) y el Foro Europeo de Servicios (ESF, por su sigla en inglés).
A pesar de las varias crisis financieras, económicas, sociales y ambientales, las normas de servicios propuestas para el TISA replican y amplían de gran manera las mismas normas que tanto contribuyeron a esas crisis. Dichas normas consagradas en el Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios (AGCS) de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y lo tratados de libre comercio (TLC) “disciplinan” las medidas gubernamentales y limitan el espacio político para la regulación.

